miércoles, 20 de mayo de 2009

DEFENSAS BAJAS

DEFENSAS BAJAS
Definición

Las defensas bajas de una persona está íntimamente ligadas a la situación de su sistema inmuni-tario. El sistema inmunitario es uno de los mecanismos de defensa del cuerpo. Sus funciones son detectar las amenazas y movilizar las defensas del cuerpo contra ellas. El sistema inmunitario desempeña un papel fundamental tanto en el mantenimiento de la salud como en los procesos autocurativos. Los órganos que componen el sistema inmunitario no aparecen unidos ni ordenados de una forma tan clara que permita imaginar el conjunto, como ocurre con otros sistemas, al contrario, están esparcidos por todo el cuerpo: así sucede con las amígdalas, los adenoides, el timo, los ganglios linfáticos, la médula ósea, los glóbulos blancos de la sangre y otras células especializadas, el bazo y las placas de Peyer en el intestino. Además de estos elementos, la función inmunitaria implica a otros órganos y sistemas corporales como el hígado o los sistemas nervioso, digestivo, respiratorio y endocrino. Como la misión del sistema inmunitario es mantener la salud en todo el organismo es lógico que tenga conexión con los distintos órganos y sistemas y que no se encuentre focalizado.
Las células del sistema inmunitario incluyen ciertos glóbulos bancos y algunos tejidos celulares relacionados. Muchas de estas células se producen en la médula ósea, el hígado y el bazo. Ciertas células, identificadas como “colaboradoras” y “supresoras” de las respuestas inmunitarias, tienen la capacidad de unirse a otras células de forma selectiva, como una llave que entra en una cerradura, transfiriendo ciertas sustancias activas que pueden viajar a varias partes del cuerpo a una velocidad sorprendente.
Como sucede en todos los sistemas biológicos, es necesario que exista un equilibrio antes de que el sistema inmunitario pueda funcionar de forma óptima. En algunas personas y situaciones, el sistema se encuentra perezoso o inactivo, sin realizar su tarea de repeler a los “invasores”, mientras que en otras es demasiado agresivo y produce inflamaciones innecesarias e incluso enfermedades graves en su propio cuerpo. Esto ha dado lugar a la designación de enfermedades autoinmunitarias.
Entre las causas de la bajada en la capacidad inmunitaria tenemos: las edad, el estrés, el coleste-rol, el abuso de medicamentos.

Barreras naturales:
La primera línea de defensa de nuestro organismo está constituida por varias barreras naturales. Es lo que se denomina “inmunidad inespecífica”
• Piel. Mantenerla en buen estado evita la entrada de microbios (evitar quemaduras)
• Secreciones químicas (ácido clorídrico del estómago y ácido láctico de los órganos genitales femeni-nos)
• Flora intestinal. Evita la implantación y proliferación de gérmenes patógenos.
• Médula ósea Elabora las células macrófagas
• Hígado. Fabrica proteínas para luchar contra los microbios y la inflamación.
Mecanismos de defensa específicos:
• La inmunidad humoral.
• La inmunidad celular.

Ver Rev. Fitomédica nº 4 págs 26- 33 artículo: “La inmunidad, fiel guardian de nuestra salud”.
Rev. Cuerpomente nº 101 págs 48-53 artículo: “Potencia tus defensas”.
Rev. Extra Cuerpomente nº 2 págs 116-123.
Rev. Esencial nº 12 pág 40- 46 Afecciones invernales y especialmente pg. 46 “10 remedios para aumentar las defensas”.
Rev. Cuerpomente nº 117 pág 46-49.”Salud en invierno”.
Rev. Cuerpomente nº 120 pág 48-53: ¡Aumenta tus defensas”.

PSICOSOMATICA

Ante un problema, una infección por ejemplo, el sistema inmunitario desencadena una respuesta enormemente compleja mediada por una gran cantidad de reacciones químicas, actividad celular y mensa-jes nerviosos y hormonales. Esta coordinación sugiere la idea de que existe una instancia superior que da las órdenes.
Por supuesto no se trata de la consciencia, porque no se puede dirigir con el pensamiento, pero de algún modo está implicado un plano profundo de la mente, pues se sabe que la actividad inmunitaria es influida por los conflictos emocionales y psíquicos. El sistema inmunitario es de tipo sensorial, se encarga de recoger información para que el centro director o “médico interno” tome las decisiones oportunas, ya que tiene conexión directa mediante el sistema nervioso y las hormonas con las distintas partes del siste-ma inmunitario.
El modo en que algunas personas se curan de enfermedades –incluso de problemas crónicos y graves – sugiere que los mecanismos de autocuración pueden activarse de modo inconsciente. En muchos casos las remisiones espontáneas coinciden con cambios importantes en la vida afectiva del enfermo o en las ideas que tienen sobre sí mismo o sobre la vida. Algunas enfermedades autoinmunes desaparecen cuando el paciente se enamora. En otras ocasiones se desencadena a partir de un acontecimiento que ha causado una viva impresión, como una visita multitudinaria a un lugar sagrado o milagroso, o someterse al sorprendente rito realizado por un chamán. La confianza en un médico con una fuerte personalidad o en un tratamiento novedoso también puede obrar “milagros” similares. Todo indica que la curación con los recursos del propio cuerpo es posible cuando se produce una integración, una unión profunda dirigida hacia un fin, entre los elementos básicos que constituyen el ser humano: las emociones, los deseos, el comportamiento, los pensamientos conscientes y los que discurren como una corriente subterránea.
La influencia de las emociones sobre el sistema defensivo del organismo es un hecho comproba-do por la experiencia, ya que un estado de ánimo bajo o una decepción amorosa suele disminuir la resis-tencia a las enfermedades. Hay, en efecto, numerosas interacciones entre el sistema nervioso y el inmuni-tario: los linfocitos T y B están en estrecha relación con el cerebro, que les envía señales nerviosas y bio-químicas. Estudios epidemiológicos han puesto en evidencia el impacto de los “shoks” psicológicos – es-trés, duelo, divorcio – sobre los trastornos inmunitarios. Se ha constatado que personas seropositivas al conocer los resultados de su test VIH, sufren una caída brutal de sus defensas inmunitarias. Pero también una buena noticia puede aumentar las capacidades defensivas. Recordemos, como curiosidad, que la au-sencia de estímulos, permanecer en una cámara de aislamiento sensorial – debilita el sistema inmunitario. Un poquito de estrés es pues, recomendable. De modo que si las emociones negativas tienen repercusio-nes nocivas sobre el organismo – inmunidad especialmente – lo inverso es igualmente cierto: una actitud mental positiva es siempre beneficiosa.
La psiconeuroinmunología estudia los vínculos entre la mente y la inmunidad. Estudios actuales demuestran que existe un vínculo entre el cerebro y el sistema inmunitario. La clave de este vínculo se encuentra en las estructuras más profundas del cerebro, pero existen maneras de activarlo. Ver Rev. Cuerpomente nº 120 pág 48-53: ¡Aumenta tus defensas”.


TRATAMIENTO HIGIENICO

• El estrés perjudica el sistema inmune, además de muchas otras funciones del cuer-po. Evitar el estrés y las emociones negativas, que debilitan el sistema inmunitario, practicando, si es necesario, técnicas de relajación.
• Reducir el contacto con tóxicos (Evitar la contaminación ambiental, el exceso de aditivos y el uso de tóxicos como el tabaco, alcohol, café u otras drogas). La razón es que las sustancias tóxicas saturan el sistema inmunitario. La contaminación gene-rada por el tráfico está asociada a una mayor incidencia en problemas alérgicos. Otras sustancias peligrosas que deben evitarse son los plaguicidas en los alimentos y en los contaminantes el agua de grifo.
• Hacer ejercicio regular (practicar regularmente alguna técnica de relajación).
• Dormir las horas suficientes. Durante el invierno se tiene la necesidad de descan-sar y dormir más horas. Por ello es importante no tomar bebidas excitantes antes de acostarse, cenar ligero, cuidar el entorno de la habitación donde dormimos, practicar alguna técnica de relajación o visualizar un recuerdo agradable. La siesta puede ser una buena opción para los que no pueden disfrutar de suficientes horas de sueño nocturno. Descansar es esencial para la recuperación, la renovación y la desintoxi-cación. Hay que dormir las horas necesarias y buscar momentos para la relajación física y mental.
• Mantener una actitud vital positiva, evitando la ansiedad que disminuye literal-mente el número de células defensivas, y cultivando una buena relación con familia-res y compañeros de trabajo. Incluso una actitud mental negativa, una depresión o una mala adaptación a situaciones mantenidas de estrés, pueden alterar la respuesta inmunitaria dando lugar a infecciones o cáncer, fenómenos que estudia la medicina psicosomática y recientemente una nueva ciencia denominada Psicoinmunología
 Visualizaciones positivas estimulan las defensas. Diversos autores recomiendan a sus pacientes visualizar como las células defensivas eliminan los microorganismos patógenos o las células cancerosas dañadas. También puede visualizarse la fuerza sanadora generada (como una luz dorada) en el centro del pecho- donde se encuen-tra localizada la glándula del timo – que se extiende por todo el cuerpo. Cuanto más intensa, realista y emocionante sea la imagen más eficaz será. Es una técnica que pa-rece acelerar o intensificar el proceso curativo que puede ser útil como tratamiento coadyuvante.
• Cuidarse la boca. En las encías y en los dientes se acumulan bolsas de gérmenes que no producen molestias pero que agotan los recursos del sistema inmunitario. Es importante mantener una buena higiene bucal y hacerse regularmente revisiones pa-ra detectar infecciones.
• Comer alimentos naturales y frescos: ricos en vitaminas antioxidantes, como ver-duras y frutas de temporada, preferentemente de cultivo biológico.
• Durante el invierno el aparato respiratorio es uno de los más vulnerables debido al cambio de temperatura y al acecho de los virus y bacterias. Pero encerrarse en casa con la calefacción a una temperatura excesiva y sin ventilación es casi un seguro de resfriado. En cambio practicar cada día algunos ejercicios sencillos frente a una ven-tana abierta o un cuarto recién ventilado y fresco fortalece los bronquios y pulmo-nes, lo que ayuda a prevenir contagios e infecciones.

FITOTERAPIA

Muchos remedios botánicos han demostrado científicamente su acción frente a bacterias, virus y hongos; entre ellos destaca el ajo, así como: el astrágalo, la equinacea, el regaliz, el eupatorio, la manzanilla, el árnica, el silimarín (extracto de cardo mariano) y el muérdago han demostrado su eficacia en los trastornos inmunitarios.

• ASTRÁGALO (atragalus membranaceus).- Tiene un efecto estimulador de la cé-lulas T y aumenta las funciones del sistema inmunitaria en pacientes con cáncer. Se usa junto con la quimioterapia para reducir el efecto tóxico hepático de ésta. (Tam-bién el Desmodium actúa frente a la hepatitis tóxica o infecciosa). Tiene propieda-des antioxidantes, y que contiene polisacáridos que estimulan el sistema inmunitario – neutrófilos, linfocitos T e interferón).

• EQUINACEA.- Gracias a sus principios activos (equinacina, betaína, aceites esen-ciales), es la planta por excelencia para reforzar las defensas del organismo y preve-nir infecciones como la gripe. Estimula la actividad de la glándula directora del sis-tema inmunitario, el timo, y activa la producción de linfocitos T e interferón. Se aconseja en caso de gripe, herpes y candidiasis.

Tiene propiedades inespecíficas del sistema inmunitario y además una acción antiin-flamatoria ligera. Tiene propiedades inmunoestimulantes, además de un efecto antivíri-co y antiinflamatorio. Puede aumentar la división (reproducción) de los linfocitos T, así como la ca-pacidad de fagocitosis de los macrófagos, que mejora la unión o enlace con los anticuerpos y que aumenta el número de células naturales asesinas o de los neutrófilos. Los extractos de raíz han demostrado poseer un efecto parecido al del interferón, por lo que podrían ser útiles en el tratamiento de la hepatitis, gripes, herpes y en la estomatitis vírica. Su acción estimulante inmunitaria parece ser debida a los polisacáridos situados alrededor de la célula vegetal, que previenen a la planta de la infección o invasión de bacterias, virus u hongos. Estos polisacáridos ejercerán, asimismo, una acción estimulante de los fibroblastos (célu-las de los tejidos fibrosos) e inhibidora de una enzima denominada hialuronidasa (la cual rompe un “ce-mento” celular denominado ácido hialorónico), lo que contribuiría a la cicatrización de las heridas. Entre las sustancias activas identificadas destacan los polisacáridos, flavonoides y aceites esenciales. Contiene además alquilamidas, que tienen una acción moderadamente anestésica. Es importante conseguir prepara-dos de buena calidad, porque muchos de sus polisacáridos activos se destruyen con el proceso posterior a su recogida. En principio las mejores preparaciones son la planta en polvo (desde luego bien manufactu-rada) o las extracciones acuosas de la planta, especialmente si se han hecho en frío.

La equinácea se utiliza como remedio preventivo contra las infecciones que afectan a las vías respiratorias: gripe, resfriados, faringitis, sinusitis...

• En caso de gripe o resfriado, serán mejor dosis relativamente elevadas. En tin-tura la dosis son 30 gotas 3 veces al día. Si el preparado es en forma de disolu-ción acuosa se aconseja tomar de 2 a 4 cucharaditas de postre y si se toma en forma de cápsulas, 1º gramo al día (2 o 3 cápsulas e función de si son de 500 mg o de 350 mg). El tratamiento puede durar entre 10 y 15 días.
• Para estimular el sistema inmunitario en caso de padecimientos crónicos será suficiente tomar dos cápsulas (de 350 mg) al día durante un mes.
• No se recomienda prolongar su uso más de 2 meses, porque pierde efectividad. Es mejor hacer períodos de descanso.
• Precauciones: en caso de embarazo, lactancia y enfermedades en que el sistema inmunitario esté debilitado conviene consultar al médico.
La forma más eficaz de tomarla es en forma de tintura, a razón de 30 gotas, tres ve-ces al día
.
• UÑA DE GATO (Uncaria Tomentosa, corteza). .- Tiene efectos inmunoestimu-lante y antiinflamatorio, así como actividad antiviral y antitumoral.
• MANGO (hojas).- Tiene un importante efecto antivírico, sobre todo contra el virus de herpes tipo I.
• HIPERICO.- Tiene efecto antivírico.
• REGALIZ presenta una notable acción inmunoestimulante.
• SH IITAKE.- Aumenta la síntesis y la actividad de los linfocitos T, los macrofagos, así como la producción de interferón. Se utiliza también como terapia coadyuvante del tratamiento de quimioterapia y radioterapia en los procesos cancerosos, para pre-servar el estado inmunitario.
• REISHI posee sustancias que aumentan el número y la actividad de las células in-munitarias.
• AJO (bulbo).- Tiene actividad antiséptica, antibacteriana, antiparasitaria intestinal, antiinflamatoria e inmunoestimulante. Aumenta las defensas del organismo. El Dr. Andrew Weil recomienda tomar dos o tres dientes de ajo al día o su equivalente en forma de cápsulas a las personas que presentan baja resistencia a las infecciones.
• MELISA (hojas).- Tiene actividad antibiótica y antivírica.
• CALENDULA (flores).- Tiene efecto inmunoestimulante, y propiedades antiinfla-matorias y antisépticas.
• ROMERO. Su acción estimulante combate la apatía y aumenta la resistencia física. Se debe tomar por la mañana, para no alterar el descanso nocturno. Una taza de su infusión, que se prepara

HIDROTERAPIA

El agua fría sobre el cuerpo mediante: lavados, baños, inmersiones, duchas etc. acostumbra al organismo y entrena al organismo para las estaciones frías y además con-tribuye a aumentar las defensas y mejora la circulación sanguínea. Si no hay contraindi-caciones por el estado de salud de la persona es aconsejable para todas las personas.

SUPLEMENTOS DIETICOS

• Ajo en perlas
• Propolis. Fabricado por las abejas, el extracto de propóleo es una de la mejores de-fensas para la garganta. 20 gotas diluidas en un poco de agua mineral, tomadas tres veces al día, ayudarán a prevenir las amigdalitis y las inflamaciones de garganta por frío.
• Polen
• Acidos grasos omega 3 y 6. Se encuentran en el pescado azul y ejercen una acción antiinflamatoria sobre las articulaciones doloridas, un problema que se agrava con la humedad. Se recomienda una dosis de 3 mg/día, en cápsulas, repatidos en la comida y la cena.

OLIGOELEMENTOS
• Cu: antiinfeccioso
• Mn-Cu
• Cu-Au-Ag
• Zn-Cu
• Mn
• S
• Mg

HOMEOPATÍA

Todo tratamiento homeopático que busca equilibrar el organismo de forma gene-ral, potencia sus capacidades inmunitarias. Además existen remedios específicos frente a situaciones concretas.

• Influenzinum y Oscilococcinum en caso de gripe, tanto en sentido preventivo co-mo curativo.
• Thymuline, que actúa sobre el timo, la glándula responsable de la maduración de los linfocitos T.
Interesantes los llamados inmunomodulantes homeopáticos, como los basados en los trabajos del Dr. Jeaner de Bélgica, que consisten en administrar- en casos de cácer o sida- diversos componentes del sistema inmunitario diluidos y dina-mizados.



VITAMINAS Y MINERALES

Vitaminas

Son indispensables para el buen funcionamiento inmunitario y pueden contribuir a normalizarlo si estuviera alterado. Se pueden obtener siguiendo una alimentación equi-librada o tomando suplementos en un momento dado.

• Grandes dosis de vitaminas del grupo B disminuyen la presión adversa del sistema inmunitario
• La vitamina A aumenta la inmunidad y reduce la mortalidad en el sarampión. Se-gún un estudio, la administración de 200.000 unidades diarias durante dos días de-mostró una reducción del riesgo de muerte y complicaciones graves en un 49% de los casos. Fortalece la piel y las mucosas y contrarresta los efectos inmunodepreso-res del estrés. Se encuentra en los productos lácteos, zanahoria, espinacas, lechuga, cereales, fruta.
• Vitamina B6 : su carencia disminuye las defensas e impide que el organismo pro-duzca bastantes leucocitos. Las necesidades de este nutriente aumentan a partir de los cuarenta años. Se encuentra en el atún, cereales integrales, tomate, espinacas, col, fruta y levadura de cerveza.
• Vitamina B12.- Una alimentación pobre en esta vitamina se acompaña de fatiga y de una menor resistencia a las infecciones. Se cree que desempeña un papel en la ac-tividad de los linfocitos T. Se encuentra en los productos animales: huevos, produc-tos lácteos, carne, pescado; pero no en los vegetales.
• Vitamina C: su carencia se asocia a falta de apetito, deficiente cicatrización de heridas y menor resistencia a las infecciones. Activa la producción de diversos com-ponentes del sistema inmunitario, como el interferón- sustancia que combate los vi-rus y el cáncer- así como las inmunoglobulinas A y M. También aumenta los niveles sanguíneos de glutatión, fundamental para las defensas orgánicas. Abunda en los cí-tricos, tomate, espinaca, patata etc., pero si se está bajo de defensas se puede recurrir a un aporte extra. Si se tienen cálculos renales no se debe tomar más de 500 mg/día.
• Vitamina D: Para que el organismo lo sintetice es necesario exponerse a los rayos solares. Al parecer, tiene un efceto regulador del sistema inmunitario, en especial de los linfocitos T. También se le atribuye una acción antiestrés. Sin embargo, no con-viene abusar del ella en caso de que se ingiera en forma medicamentosa. Se encuen-tra en los huevos, el pescado, el aceite de hígado de pescado y las setas.
• Vitamina E: Tiene una acción inmunoestimulante y antiestrés. Son alimentos ricos en vitamina E los aceites vírgenes de presión en frío, los cereales integrales, la fruta, verduras, huevos y miel. Los cereales, legumbres y frutos secos proporcionan tam-bién vitamina E, un nutriente antioxidante que estimula el sistema inmunitario y que también se encuentra en el aceite de oliva virgen extra crudo.

Minerales

Consumir suficientes minerales. Favorecen la realización de las reacciones bioquímicas necesarias para el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Aunque son muchos los minerales que cumplen una función inmunitaria. Los más importantes son el manganeso, el selenio y sobre todo el cinc. Para obtenerlos es recomendable con-sumir habitualmente cereales, legumbres y una pequeña cantidad de frutos secos.

Los minerales y oligoelementos actúan a menudo como coenzimas, lo que signi-fica que su presencia es necesaria para que se realicen numerosos procesos fisiológicos, entre los que destaca la actividad inmunitaria. Los más importantes son:

• Cobre: Activa la formación de anticuerpos y aumenta la resistencia a las infeccio-nes. Se encuentra en las ostras, cereales, frutos secos, verduras.
• Manganeso: útil para tratar manifestaciones de carácter alérgico: asma, rinitis, ec-cemas... Se encuentra en los copos de avena, legumbres, frutos secos, soja, etc.
• Selenio: la falta de este mineral puede transformar un virus benigno en maligno, permitiendo su proliferación. Se aconseja en infecciones recidivantes o crónicas en dosis de 50 a 200 mcg al día, siendo potenciado su efecto en combinación con la vi-tamina E. Se encuentra en la levadura de cerveza, germen de trigo, ajo, cebolla, col, fruta. Un aporte suplementario de selenio aumenta la actividad de las células inmu-nes sin cambiar los niveles de selenio en la sangre
• Cinc: refuerza la defensa inmunitaria del organismo y acelera el combate contra los virus de la gripe, evitado la involución de la glándula timo. Se aconseja tomar unos 15 mg al día en forma de gluconato bastan para notar su efecto, pudiendo doblarse en caso de poca resistencia a las enfermedades. Este mineral se encuentra en los ce-reales, la levadura de cerveza y el brecol. Se aconseja disolver lentamente el com-primido bajo la lengua.
• Hierro.- El hierro está relacionado con la inmunidad: tanto su exceso como su deficiencia comprometen la función inmunitaria.
• Los complementos multivitamínicos se relacionan con una reducción del 50 % en las ausencias laborales debidas a enfermedades.
• Las vitaminas C.E, A y el beta-caroteno, el selenio y el cinc han demostrado mejorar la función inmunitaria.
• La melatonina (un sustancia que se da de forma natural) afecta al sistema inmunita-rio modulando la liberación natural de esteroides y el movimiento de cinc para afec-tar a las células inmunitarias. La melatonina y el cinc tomados conjuntamente pue-den recuperar la plena actividad de producción de hormonas tímicas, fortaleciendo el sistema inmunitario.
• Una buena alimentación rica en cinc, y en vitaminas C y E pueden contrarrestar el deterioro inmunitario al favorecer la actividad del timo.

DIETÉTICA

Se ha demostrado que la malnutrición disminuye todas las líneas defensivas in-munitarias, dando lugar a infecciones que a su vez empeoran el estado nutritivo. Por ello es necesaria una alimentación equilibrada, lo más variada posible, junto a un correcto aporte de proteínas, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales como el hierro, el zinc y el selenio.

Una alimentación sana y natural es el principal requisito para que el sistema inmunitario esté en buenas condiciones. Pero el proceso cultural y tecnológico hace que, cada vez más, los alimentos que consumimos se alejen de su estado original. Hoy es poco frecuente, por ejemplo comer carne sana, sin fármacos o fruta madurada en el árbol y no artificialmente. Por otra parte los aditivos químicos se han instalado en nuestras mesas. Como el sistema inmunitario se encarga de identificar las sustancias extrañas al organismo, estos factores contribuyen a alterarlo. Las comidas demasiado pesadas y carentes de enzi-mas vivas, así como el exceso de calorías o dulces puede hacer que las cantidades de vitaminas, minerales y aminoácidos ingeridos sean insuficientes. Por ello no está de más tomar algunos suplementos que sumi-nistren un aporte extra de energía y micronutrientes: Cinc, Vitamina C, ácidos grasos omega 3 y 6, propó-leo.

Por eso es conveniente seguir ciertas normas:

• Hay que dar preferencia a los alimentos poco procesados industrialmente; incluir cada día en la dieta un porcentaje de vegetales crudos – como frutas y ensaladas- así como semillas germinadas; y evitar el exceso de fritos y otros alimentos cocinados a altas temperaturas.
• Comer verdura y frutas frescas a diario. La mayoría de los pigmentos vegetales son sustancias que sirven a las plantas para protegerse de agentes nocivos. En el ser humano tienen un efecto similar. Además de las frutas y hortalizas amarillas, ana-ranjadas y rojas son ricas en betacaroteno - provitamina A que regenera la piel y las mucosas -. La vitamina C de los cítricos activa la producción de interferón, de de-terminados tipos de inmunoglobulinass y de glutatión, fundamental para el buen de-sarrollo de las defensas.
• Comer más proteínas y menos grasas. Para producir anticuerpos, el organismo ne-cesita proteínas, y lo adecuado es combinar las de origen animal – pescado, huevo, queso – con las de origen vegetal – legumbres, frutos secos, cereales integrales. El incremento del nivel sanguíneo de colesterol y otras grasas inhibe varias funciones inmunológicas, como la capacidad linfocitaria de proliferar y producir anticuerpos. Por ello conviene disminuir la ingestión de grasas de origen animal.
• Reducir el consumo de azúcar y alcohol.- Se ha comprobado que la administra-ción experimental de 100 gr. de azúcar refinado reduce a la mitad la capacidad de los neutrófilos (glóbulos blancos) para engullir y destruir bacterias. Tiendo en cuen-ta que estas células constituyen el 60% de los glóbulos blancos circulantes, su debi-litamiento disminuye la capacidad defensiva del sistema inmunitario. De ahí que sea conveniente evitar el consumo de azúcar refinado, especialmente durante una infec-ción. Por otra parte, las bebidas alcohólicas debilitan los neutrófilos aumentando así la susceptibilidad a las infecciones.
• Aumentar el consumo de agua. Resulta esencial para que el cuerpo esté correcta-mente hidratado y pueda realizar de forma adecuada tanto las reacciones metabólias como la respiración celular. Una buena costumbre es beber diariamente de litro a li-tro y medio de agua. También puede beberse zumo de frutas recién hecho o caldo de verduras, rico en sales minerales.
• Tomar alimentos probioticos. Aumentar el consumo de yogur. Los fermentos lác-ticos presentes en el yogur estimulan la función del sistema inmunitario. También el kefir, la col fermentada y el miso entre otros alimentos, cuidan la flora intestinal co-laboradora del sistema inmunitario.
• Probar las setas chinas. El maitake, el shitake y el reishi aumentan el número y la actividad de las células inmunitarias. Contiene polisacáridos, largas moléculass compuestas de azúcares que tienen una acción inmunoestimuilante.

Dentro de la dieta y la reposición de complementos nutricionales se tiene que dar importancia al aporte de determinados nutrientes con capacidad inmunoprotectora y an-tioxidante, como son las vitaminas A, C y E , los elementos minerales como el zinc, el hierro, el selenio y el germanio, los aminoácidos esenciales como la L-Cisteína y otras sustancias reguladoras como el coenzima Q-10, la lecitina de huevo y los sistemas en-zimáticos antioxidantes como son el Superóxido dismutasa y el glutation.

Es conveniente dar los antioxidantes a pacientes que tengan procesos infecciosos de repetición o en fases de convalescencia larga, ya que en estos dos procesos es en los que por desgaste se acumula un mayor número de radicales libres que impiden la regenera-ción y la función de nuestras células, así como de las que participan en la inmunidad.

• Otra cuestión a tener en cuenta en la dieta es el aporte de fibra, frutas, verduras y granos de cereales. Reducir la ingesta de proteínas de origen animal, y en su lugar aumentar las leguminosas, la soja y el pescado blanco. Sustituir las grasas saturadas de origen animal por las grasas insaturadas vegetales (una baja ingestión de grasas ha demostrado mejorar la función inmunitaria).

• Reducir el consumo de alimentos grasos, productos refinados y azzzzucarados, así como de bebidas alcohólicas.-
• La ingestión diaria de nutrientes en la persona de edad avanzada es demasiado baja para mantener una inmunidad óptima.

OTROS TRATAMIENTOS.

 La terapia con veneno de abejas, se ha utilizado con éxito en muchos trastornos inmunitarios, incluyendo las enfermedades autoinmunitarias. En esta terapia se ha demostrado que el uso de la picadura de abeja bajo condiciones controladas modifi-ca la respuesta del sistema inmunitario, en las enfermedades autoinmunitarias, pro-duciendo una mejoría en los síntomas de afecciones como el lupus y la artritis reu-matoide.
 Ejercicio.- Se ha comprobado que el ejercicio aeróbico aumenta el número de célu-las inmunitarias específicas. Practicar ejercicio a diario es importante para el mante-nimiento de la función inmunitaria. Correr y nadar, con la correcta respiración, pue-de ayudar en las alergias respiratorias.
 Respiración- La práctica de un programa de respiración y relajación adaptado a sus posibilidades puede ayudar a reforzar el sistema inmunitario, pudiendo complemen-tarse de forma eficaz con masajes y contacto terapéutico, especialmente en los casos de sida.
 Flores de Bach: Clemátide (hipersensibilidad); Balsamina (irritación en la piel y fiebre del heno): Haya (intolerancia a ciertos alimentos); Mimulus (miedo a las en-fermedades futuras).

PRODUCTOS COMERCIALES

Soria Natural:
• Composor 8: Echina complex
• Propoleo (extracto)
• Fensatin (Equinacea + propoleo)
• Vitasor 8 inmunoestimulante

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