martes, 26 de mayo de 2009

VARICELA

VARICELA
Definición

La varicela es una enfermedad altamente contagiosa causada por un virus de la familia herpesvirus conocido como varicela zoster. Es causada por el mismo virus que produce el herpes zoster, y sus síntomas que son erupciones vesiculares, que aparecen en pocos días a una semana después de un periodo de incubación de 17 a 21 días. Sus síntomas se manifiestan de 12 a 14 días después de la infección: aumento de la temperatura corporal y aparición de pequeñas ronchas rojizas en el cuerpo, que se extienden a las extremidades, la cara y la cabeza. Las ronchas se convierten en ampollas que más tarde se arrugan o se revientan, y al cabo de unos 5 días, forman costras. Al caerse, éstas dejan unas cicatrices que en la mayoría de los casos se borran con el paso del tiempo.
Es una enfermedad autolimitada (lo que significa que se cura sola sin intervención médica) y se manifiesta por una erupción eritematosa con ampollas de contenido claro o amarillo. Generalmente se asocia a fiebre moderada, malestar general y pérdida de apetito, pero los peores síntomas son la irritación y el prurito; suele ser benigna en la infancia, pero en los lactantes y adultos se puede acompañar de síntomas graves.
La varicela o viruela loca es una enfermedad muy contagiosa propia de la infancia, período en que es relativamente benigna, pero también puede contraerse en la edad adulta y tener graves consecuencias. El virus de la varicela suele contagiarse por contacto directo con una persona infectada, desde unos 4 días antes de que aparezcan las ronchas hasta que éstas han cicatrizado. Y aunque la persona adquiere una inmunidad contra la enfermedad una vez que se recupera de ella, el virus permanece en su organismo y puede causar herpes zóster en algún momento de su vida.
La opinión unánime holística es que la varicela, al igual que el sarampión y probablemente la paratoditis, es una infección infantil útil porque desencadena una respuesta del sistema inmunológico que es beneficiosa para luchar contra posteriores infecciones.
El período de incubación (tiempo durante el cual el enfermo puede contagiar la enfermedad) se extiende, en general, desde una semana antes de la aparición de la erupción hasta cinco día después de ésta.

TRATAMIENTO HIGIENICO

• Si existe alguna duda en el diagnóstico o las ampolla y la erupción son muy agresivas o persistentes, consultar con un médico. La medicina ortodoxa sólo ofrece antihistamínicos tópicos.
• Los médicos no se oponen al empleo de algunas terapias naturales para combatir los síntomas de la varicela, si bien afirman que en la mayoría de los casos basta con mantener limpias y secas las zonas afectadas y con aplicarse loción de calamina para aliviar la comezón. No recomiendan reventar las ampollas, pues podrían infectarse y dejar cicatrices permanentes.
• Es importante beber muchos líquidos y procurarse suficiente descanso diurno y nocturno. La consulta al médico es necesaria si la infección se extiende a los ojos, la fiebre es muy alta, hay accesos de tos y vómito o si las ronchas se inflaman. En algunos casos los médicos prescriben antibióticos para prevenir que la infección se propague a los pulmones o a los oídos. No hay una vacuna contra la varicela, pero ésta puede prevenirse o curarse con inyecciones de inmunoglobulina.
• Añadir una cucharada de bicarbonato de sodio a 500 ml de agua y aplicar la mezcla con un paño de seda sobre las zonas irritadas. Puede aumentarse la concentración hasta 3 cucharadas por 500 ml de agua, pero hay que asegurarse de que no provoca escozor probándolo sobre cualquier pequeño corte o arañazo antes de aplicarlo al niño. Si el niño tiene edad suficiente para hablar, puede aplicarlo directamente y preguntarle.
• Los síntomas son una reacción natural del organismo contra la infección. Aconsejan someterse a un ayuno regulado para aumentar el número de glóbulos blancos en la sangre, disminuir la fiebre y fortalecer el sistema inmunológico.

FITOTERAPIA

Si las lesiones se infectan, aplicar árnica, caléndula o hipérico en crema.

Se dice que para aliviar la irritación conviene pasar por las zonas afectadas una esponja humedecida en una infusión de flor de saúco, o bien aplicarse en las ronchas tintura de consuelda o aceite esencial de lavanda, teniendo cuidado en no tocar los ojos. La crema de áloe puede ayudar a reducir la comezón.

Para aplacar la fiebre en niños de 6 a 10 años de edad, un remedio útil es darles cuatro veces al día una cucharadita de tisana de milenrama, flor de tila, manzanilla o ulmaria, endulzada con miel. Para niños menores de esa edad la dosis es de dos cucharaditas cada 6 horas.

Para combatir la varicela, se suele prescribir ajo crudo o en cápsulas y una infusión de eucalipto, la cual se prepara poniendo a hervir 30 gr de hojas secas de la hierba en 1 litro de agua; hay que dejar reposar la infusión durante 10 minutos, colarla, esperar que se enfríe y luego tomar 1 cucharadita de ella tres veces al día.

HIDROTERAPIA

Un baño con agua fría con 10 cucharadas de bicarbonato de sodio puede aliviar.

BIOSALES DE SCHÜSSLER

Se recomienda tomar Ferrum phosphoricum para reducir la temperatura y el malestar general y Kalium muriaticum una vez que la fiebre haya cedido y las ronchas hayan formado ampollas.

HOMEOPATIA

Considere los remedios homeopáticos Rhus toxicodendron o Pulsatilla. Una técnica sencilla consiste en probar uno tras otro (potencia 6 cada 2 horas) hasta obtener una mejoría y después reducirlos a cada 4 horas hasta que la erupción desaparezca.
• Rhus toxicodendron al inicio de la enfermedad para mitigar la inquietud y aliviar la irritación.
• Antimonium tartaricum si el enfermo es un niño cuyos síntomas son ampollas grandes, tos, frío e irritabilidad.
• Pulsatilla nigricans si el niño irrumpe en llanto y no tiene sed,
• Aconitum napellus en caso de fiebre alta.



VITAMINAS Y MINERALES

Pueden administrarse los siguientes suplementos por kilógramo de peso:

• Betacaroteno (70 mg).
• Vitamina C (30 mg en dosis repartidas a lo largo del día)
• Cinc (165mg antes de acostarse).

ZUMOTERAPIA

Se recomienda tomar zumos de frutas y verduras, en especial de naranja y limón; si se desea, los zumos pueden endulzarse con un poco de miel. Para prevenir la deshidratación, hay que tomar diariamente medio litro de zumo de zanahoria mezclado con una taza de zumo de berro, y durante la convalescencia se debe llevar una dieta moderada de alimentos enteros.

OTROS TRATAMIENTOS

Aromaterapia.- Se recomienda tomar tres veces diarias una taza de té limón preparada en un litro de agua y tres gotas de aceite esencial de limón.

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