lunes, 25 de mayo de 2009

HIPERTENSION

HIPERTENSION
Definición.-

La hipertensión está relacionada muy estrechamente con el estilo de vida de las sociedades modernas. El estrés, la dieta, las preocupaciones o la falta de ejercicio contribuyen a favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares, siendo la hipertensión sin duda, la primera en importancia y en frecuencia entre la población.
La hipertensión arterial se produce por dos mecanismos:
1. Bien, porque haya demasiado líquido circulatorio para la capacidad del sistema. .
2. O bien, porque el diámetro de los tubos se haya reducido o perdido la elasticidad. Es decir, una contracción de los vasos produce un aumento de lo que se denominan resistencias periféricas que provocan una mayor dificultad al paso de la sangre,
Los tratamientos habituales sólo tienen en cuenta este aspecto mecánico e intentan reducir el líquido circulante obligando al filtro renal a eliminar más líquidos, o bien inciden sobre la musculatura lisa de la pared de los vasos sanguíneos forzando un funcionamiento más relajado, con lo que se disminuye la resistencia al paso de la sangre. Pero este punto de vista mecánico es muy limitado, ya que el problema tiene muchos más matices y no puede reducirse a una simple “cuestión de fontanería”. En la regulación de la tensión arterial interviene de forma directa el sistema nervioso vegetativo. Por tanto tenemos que ir a analizar el campo de las emociones. Ver: Psicosomática de la hipertensión.
La tensión arterial mide la presión de la sangre oxigenada cuando ésta circula a través de los vasos arteriales. Esta lectura permite conocer la fuerza de expulsión de sangre del corazón, la amplitud que ofrece al paso de las arterias para la sangre y su resistencia, es decir, si sus paredes están lisas o rugosas.
En un adulto los niveles de tensión máxima o denominada sistólica (corresponde a la contracción del corazón), varían entre 110 y 130 mm de mercurio (120 de promedio) y la mínima o diastólica (corresponde a la relajación del músculo cardiaco) entre 70 y 90 mm de mercurio (unos 80 de promedio). Hace unos años se aceptaba como límite de la tensión arterial que la mínima fuera la mitad más uno de la máxima. Hoy se considera hipertensión si los niveles llegan a 160-90 mm, aunque siempre teniendo en cuenta que existen varios grados:
• Leve: cuando la mínima o diastólica oscila entre 90 y 105 mm.
• Moderada: entre 105 y 115 mm.
• Grave: cuando supera los 115 mm.

Factores que alteran la tensión

En personas de edad, se pueden observar valores de tensión arterial sistólica sobre 160 mm de mercurio y no padecer hipertensión como tal, esto es debido a procesos de endurecimiento de la arterias, esclerosis, que provoca una pérdida de la elasticidad de las arterias, aumentando la tensión bruscamente después de la contracción del corazón. La presión arterial se modifica con el paso de los años. Con la edad y el envejecimiento del cuerpo y del sistema circulatorio, la tensión tiende a aumentar, aunque eso no ocurre siempre. Los bebés y niños suelen tener una tensión más baja que el 120?80 estándar, mientras que a partir de los 40 años la tensión arterial máxima puede aumentar hasta cifras que en otras edades serían consideradas como hipertensión.
Es por ello que “grosso modo” se dice que la tensión arterial máxima permitida es la cifra de la edad, poniendo un 1 delante. Así a los 40 años, una tensión máxima de 140 es aún aceptable, a los 50 de 150, y así sucesivamente, aunque existe un límite (la cifra arterial máxima de 170 no debería rebasarse en ninguna edad de la vida.
Además de la edad, la tensión arterial puede variar a lo largo del día, así alcanza niveles más bajos a primeras horas de la mañana, sube durante la mañana y se estabiliza por la tarde hasta la noche que empieza a descender después de la cena y durante el reposo nocturno. También puede variar en función del estado anímico.
El hecho de que una persona se le encuentre la tensión alta no quiere decir que sea hipertenso. Necesitaremos varias tomas de tensión a la misma hora y en las mismas condiciones para diagnosticar una hipertensión arterial.
La hipertensión no es una enfermedad, más bien es un síntoma o un signo de que algo no funciona bien: arteriosclerosis, nerviosismo.... Así a mayor arteriosclerosis se tendrá una mayor hipertensión.
Para mantener la tensión arterial dentro de los límites normales, nuestro organismo dispone de unos mecanismos reguladores, especialmente a nivel hormonal, de las glándulas suprarrenales. Esto se consigue mediante unas hormonas – cortisol, angiotensina...- que a través de un método complejo estabilizan nuestra tensión arterial.

CAUSAS DE LA HIPERTENSION.

La presión sanguínea alta puede deberse a causas fisiológicas o a unos hábitos de vida poco saludables para el sistema cardiovascular. En la mayoría de los casos no hay una causa conocida o no tiene una causa aparente, es entonces cuando hablamos de hipertensión primaria o esencial o idiopática, representa más de un 80% de los casos. En ella no es posible determinar cuál es la causa que origina la vasoconstricción arterial que presenta resistencia al flujo de la sangre, y se asocia a factores hereditarios, constitucionales y a unos hábitos de vida incorrectos, como la vida sedentaria, el tabaco, una alimentación incorrecta y el estrés.
En los casos en los que hay una enfermedad previa que la provoca, es decir, una causa conocida de la hipertensión, hablamos de hipertensión secundaria y se da con una frecuencia de uno de cada diez casos, producida por:
 Alteraciones cardiovasculares como malformaciones vasculares o arteriosclerosis, que producen cambios hemodinámicos tendientes a aumentar las resistencias al flujo sanguíneo y con ello a producir un aumento de la tensión arterial.
 Alteraciones tumorales del cerebro con afectación de los núcleos de la base y que son centros de regulación de la tensión arterial.
 Alteraciones hormonales, que afectan principalmente a la glándula suprarrenal y al tiroides. También la toma de preparados hormonales como los anovulatorios.
 Alteraciones renales inflamatorias como la llamada glomerulonefritis, alteraciones infiltrativas como el Lupus o la Colagenosis, o formaciones tumorales renales pueden producir una alteración de la función reguladora del riñón sobre la regulación del líquido corporal y la contracción de los vasos, produciendo también un aumento de la tensión arterial, por la existencia de un exceso de líquidos en el cuerpo. El aumento de líquido en el organismo es la segunda gran causa de la hipertensión. Muchos enfermos del riñón la padecen porque este órgano no elimina suficiente orina, la cual queda retenida en el interior del cuerpo.

Otras causas que pueden provocar hipertensión:

Predisposición hereditaria (causas hereditarias) y constitucional. Hay una mayor incidencia si hay antecedentes familiares, pero ello no indica que haya un gen responsable de la alteración, ya que factores familiares como la obesidad, el colesterol elevado y la reactividad exagerada de los vasos son alteraciones relacionadas que pueden ser producidas por factores adquiridos como la alimentación, el aprendizaje de la conducta o una característica fisiológica de la persona no relacionada directamente con la hipertensión.

Sexo. Es más frecuente en las mujeres a nivel estadístico general, aunque en el hombre empieza en edades más tempranas. Aunque la hipertensión es más frecuente en hombres que en mujeres, después de la menopausia- y por los cambios hormonales que se producen- resulta más frecuente la hipertensión femenina, por lo que es importante controlar los niveles de tensión arterial en esta época de la vida. Hay que tener en cuenta que la mujer en edad de función ovárica se previene de algún modo la hipertensión por efecto vasodilatador hormonal. Pero a partir de los 45 (con el climaterio) los porcentajes se igualan y a partir de los 60 años aumenta el número de mujeres con respecto a los varones.

Alimentación: por una alimentación incorrecta. Hay que tener en cuenta :

a) El aumento en la ingesta de sal incrementa la incidencia a padecer hipertensión. Ello se produce por varios mecanismos, por un lado por la retención de agua, con aumento del volumen circulatorio, y por otro lado el depósito de la misma sal en la pared de los vasos, lo cual produce inflamación y estrechamiento de los mismos. Si hay un mayor volumen de sangre o líquidos en los vasos sanguíneos, la presión arterial sube (existe más volumen para un espacio menor), provocando una dilatación de las arterias y venas, que tienen una característica elástica.
b) La ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas animales produce un mayor depósito de colesterol en las arterias con disminución del calibre de los vasos y un obstáculo al flujo sanguíneo con aumento de la presión.
c) El exceso de peso o obesidad, es un factor de predisposición muy importante, lo que explica la hipertensión de los obesos (por comer en exceso).

Factor vascular. Puede haber una mayor reactividad de los vasos a la contracción ante estímulos externos, aumentando también la frecuencia del corazón en respuesta a la actividad de la Adrenalina y la Noradrenalina; también puede haber una mayor sensibilidad contráctil de los vasos (vasoconstricción) ante procesos en los que se produce disminución del oxígeno (isquemia). Todo ello produce una hipertensión que aparece y desaparece y que se llama “paroxística”.
Falta de elasticidad venosa. Con el paso de los años las venas tienen tendencia a endurecerse. Las venas más duras y menos elásticas amortiguan peor los golpes de sangre que sale del corazón, y la tensión sistólica aumenta. Además al empeorar la circulación, el corazón ha de trabajar más para hacer llegar correctamente la sangre a todo el cuerpo, por lo que la tensión de base (o mínima) también se incrementa.

Estreñimiento (que es una autointoxicación) que va a endurecer las arterias.

Enfermedades renales. El riñón regula la retención o liberación de nuestro organismo del Sodio y con ello del agua circulante. Puede haber alteraciones renales o de sus vasos que aumenten la síntesis de una enzima denominada Renina, que se encarga de desencadenar el aumento de la tensión arterial por incremento de a contracción vascular y porque activa al final la síntesis de Aldosterona, que produce una retención de sodio en nuestro organismo. Ambos factores en estado normal contribuyen a mantener la tensión arterial según necesidades e ingesta de agua. Es por ello que cuando bebemos poco, la orina es más concentrada, y viceversa, pero en ambos casos la tensión arterial se debe mantener constante. Cuando hay mucho líquido en el torrente sanguíneo las arterias sufren más presión.
Sin embargo, la hipertensión de causa renal, de igual incidencia tanto en hombres como mujeres, se trata con éxito restableciendo el problema mecánico que acontece, que frecuentemente es el estrechamiento de la arteria renal, que manda un mensaje al riñón de falta de aflujo sanguíneo, y éste responde liberando sustancias que aumentan la tensión arterial.

Sedentarismo: La falta de ejercicio provoca una menor capacidad de adecuación del organismo y los vasos sanguíneos a las modificaciones habituales que sufre la tensión arterial. Por ejemplo, los atletas suelen tener una tensión arterial relativamente baja, para poder soportar el notable aumento que se produce cuando se hace ejercicio intenso.

La autointoxicación, putrefacciones intestinales por malas digestiones. Hay una mayor presión a nivel abdominal.

Estrés que produce vasoconstricción El estado nervioso influye enormemente en los niveles de la presión arterial. De hecho, la tensión arterial casi nunca es la misma. Si hacemos ejercicio, nos ponemos nerviosos o estamos emocionalmente alterados, sube; si comemos, puede bajar. Esto es debido a que un componente importante del control de la tensión es la mayor o menor contracción de los músculos que rodean las paredes de las arterias.
El estrés favorece una mayor secreción de adrenalina por parte del organismo, que provoca que el sistema cardiovascular aumente a su vez la frecuencia cardiaca, con lo que se eleva la presión sanguínea en las arterias. En este proceso, las células sufren una pérdida importante de magnesio, a la vez que absorben calcio, lo que se traduce a nivel físico en un espasmo en los vasos arteriales periféricos. El estrés de tipo nervioso que provoca la contracción de los músculos que rodean las arterias. Al comprimirse las arterias la presión sube y se tiene que adaptar la misma cantidad de líquido en menos espacio (el espacio se ha reducido por el efecto de la contracción muscular). El factor emocional debe tenerse en cuenta, que el mero hecho de ir a tomarse la tensión, de colocarse delante de un manómetro para tomar la tensión puede subir algún punto, pero de modo especial las personas con ansiedad, depresión o factores relevantes de estrés pueden modificar la lectura de la tensión arterial y esta lectura falseada debe ser siempre tenida en cuenta.
Consumo de drogas (tabaco, alcohol, cafeína, teína). El tabaco es otro factor determinante en la aparición de la hipertensión, ya que la nicotina produce una vasoconstricción de las paredes de las arterias, subiendo la presión. Además, los alquitranes y la falta de oxígeno reducen aún más el caudal arterial.

Otros factores: Consumo de fármacos anticonceptivos, Menopausia, Problemas endocrinos y hormonales, embarazo, trastornos del Sistema Neurovegetativo, infecciones, presión a nivel intestinal.

Síntomas iniciales
La hipertensión arterial normalmente cursa sin dar síntomas, suele pasar desapercibida (si se inicia de modo leve) debido a que no existe un cuadro claro de síntomas que permitan detectar la enfermedad. Pero hay que recordar que conforme va pasando el tiempo puede repercutir en los órganos que deben aguantar esta presión, principalmente el corazón, los vasos y el riñón. Da ahí la importancia de controlar periódicamente la presión sanguínea.
Los síntomas iniciales más clásicos y característicos de una presión arterial elevada son: dolor de cabeza (especialmente en la nuca, con sensación de opresión y cierto mareo o vértigo), difuso, que desaparece con el reposo y que a lo largo del día puede acompañarse de sensación vertiginosa; latidos en la sien; ruidos o zumbidos en los oídos (acúferos); hormigueos en las manos (parestesias); y alteraciones de la visión. Las palpitaciones o taquicardia también suelen aparecer, inicialmente provocadas por el esfuerzo, la emoción o el estrés; cansancio físico o intelectual acompañado a veces de dificultad respiratoria o disnea. Sin embargo, son síntomas comunes a muchos problemas y también hay hipertensos que no tienen síntomas asociados

Los riesgos que supone la hipertensión (patologías relacionadas):

Una presión alta supone un factor importante de riesgo de accidentes vascular. Debido al estrechamiento de las arterias y a su rigidez, los órganos sufren una dura sobrecarga, por lo que son fáciles las complicaciones, como la insuficiencia renal y una mayor incidencia de infartos y accidentes vasculares cerebrales.
Si el proceso de hipertensión continúa y no se trata, pueden aparecer lesiones en ciertos órganos como:
• Arteriosclerosis: La arteriosclerosis es el proceso general al que induce la hipertensión, aunque no el único, porque circunstancias como la elevación del colesterol o el consumo excesivo de proteínas también la producen. En la arteriosclerosis existe un proceso general de endurecimiento de las paredes arteriales y venosas, en las que se sustituye el tejido muscular elástico por tejido colágeno, mucho menos elástico y más duro. También suele engrosarse la pared arterial y venosa, lo cual hace que el transporte de sangre a través de sus paredes (especialmente en los capilares o vasos más pequeños) se vea enormemente dificultado porque la “barrera” es más gruesa.
• En la retina ya que a nivel médico la visión de la misma por una exploración denominada fondo de ojo, nos da la valoración del estado vascular de la persona, al ser la zona más sensible a estos cambios. Es lo que se denomina Retinopatía hipertensiva, y se representan por alteraciones degenerativas en forma de hemorragias, exudados y edemas.
• A nivel del riñón pueden afectarse a sus vasos, esta vez como consecuencia de la hipertensión, no como causa. Esto conduce a una alteración de la irrigación sanguínea del riñón y se produce con ello un fallo de la función renal (nefroesclerosis o insuficiencia renal). Hay problemas renales porque recibe menos sangre el riñón para su alimentación.
• Sobre el corazón tenemos una repercusión por sobrecarga, es decir, el corazón trabaja a sobrepresión y por ello aumenta el grosor de sus paredes (hipertrofia) y puede llagar a dilatarse, perdiendo parte de su función contráctil (asma cardiaco o agotamiento del corazón) y cayendo en una insuficiencia cardiaca. También se puede producir angina de pecho, infarto de miocardio, taquicardias. El proceso de infarto de miocardio es debido sólo en parte a la tensión arterial, aunque
• Sobre el cerebro se produce un descenso de la irrigación vascular al tejido, produciéndose accidentes vasculares cerebrales con signos de arteriosclerosis, atrofia cerebral y posibilidad de hemorragias por rotura de vasos (ictus o embolias cerebrales), con el consiguiente fallo de la función neurológica que representa la zona dañada en particular, infarto cerebral (isquemia) por falta de irrigación cerebral
• También se pueden producir hemorragias nasales y problemas pulmonares (el pulmón no recibe tanta sangre).
PSICOSOMÁTICA

Las arterias transportan sangre desde el corazón hacia el exterior, y son expresión del amor que sacamos hacia fuera (hacia los demás). Las arterias tienen relación con la capacidad de dar amor. Así los hombres son los que más sufren de problemas en las arterias porque a muchos de ellos les cuesta dar o expresar amor.
La hipertensión puede tener que ver con las emociones reprimidas que llegan a ejercer una gran presión interna. También puede significar un profundo temor y falta de confianza (ambos se dan a la vez). La sensación de estar en peligro o alerta constante que puede dar hipertensión.
En el plano psicológico la presión sanguínea es expresión de la dinámica del ser humano. Se deriva de la interacción del fluido sanguíneo que corre libremente por nuestro cuerpo y las paredes de los vasos que la contienen. Son como dos fuerzas antagónicas, fruto del equilibrio entre el desarrollo de la personalidad que aflora, dirige y actúa, y la resistencia a su expresión.
En la hipertensión la presión es muy alta, por tanto hay un alto nivel de resistencia, entendiendo como tal un proceso de freno a una actividad liberadora de la energía generada en el aumento de la circulación sanguínea.
Es evidente que la persona hipertensa se mantiene constantemente al borde de un hecho problemático sin aportar soluciones prácticas liberadoras, es lo que literalmente se expresas como estar sometido a presión. Tiene un conflicto, pero no lo afronta, por lo que no consume la sobrepresión acumulada, generando a veces derroche de actividad y dinamismo superfluo. En otras palabras podríamos decir que la hipertensión es un indicio de agresividad reprimida en la que la situación hostil permanece encallada en una idea, y la energía aportada no es descargada mediante la acción hacia este impulso liberador. El impulso inicial produce un aumento de la circulación sanguínea, y el autodominio una contracción de los vasos, así la presión de la sangre y la contrapresión de las paredes de los vasos provocarán de un modo permanente la hipertensión.
Esta interpretación es válida en la mayoría de los casos, que representan al grupo de hipertensos en los que no se sabe la causa porque no existe alteración orgánica visible y que con mayor frecuencia incide sobre el sexo masculino.
Como se señalaba al principio en la regulación de la tensión arterial interviene de forma directa el sistema nervioso vegetativo, que modulando el tono de la pared de los vasos con su funcionamiento dual (simpático - parasimpático) es la expresión física de todos los mecanismos que no pasan por la conciencia, por lo que se puede decir que es reflejo y señal de todo lo inconsciente. La acción equilibrada del simpático y del parasimpático (lo que uno contrae el otro relaja) se expresará, como el fiel de la balanza, en el tono y la flexibilidad de la pared arterial, responsables de la resistencia al paso de la sangre que va a determinar la presión de todo el sistema.
El sistema nervioso vegetativo tiende los hilos que expresan lo inconsciente en el cuerpo, podemos referirnos al sistema hormonal como la expresión física de lo emocional. Las emociones son vehiculadas en el cuerpo a través de las hormonas y éstas van a ser responsables, entre otras muchas cosas, de la tensión arterial, al regular de forma directa la cantidad de líquido que circula.
En la hipertensión primaria o esencial, que es la más frecuente, están implicados los hábitos de comida y ejercicio, y, de forma determinante, los patrones emocionales y de conducta que han quedado instaurados en las primeras etapas de la formación de la personalidad. Y si bien esta hipertensión esencial no tiene una causa aparente y se instala de forma sutil, sin avisar ni presentar síntomas, pero provocando por su persistencia deterioros y lesiones que suelen ser irreparables.
La profundidad en la que están anclados los modelos de funcionamiento y marcos de referencia que determinan las respuestas biológicas, con frecuencia aprendidos por imitación de los padres, y lo habituado que está el paciente a circular por esos caminos trazados de antemano – de manera que, para él, al ser lo único que conoce, entra dentro de lo que considera su normalidad – hacen que el tratamiento de la hipertensión presente una doble dificultad.
Por una parte, se trata de un mal funcionamiento “tolerado”, que no desencadena alarmas. No duele nada ni el paciente nota nada extraño, por lo que difícilmente se va a movilizar la gran fuerza curativa que denominamos “voluntad de curación”. Sin esta fuerza en parte consciente y en parte inconsciente ningún tratamiento funciona.
La otra dificultad la va a sentir el médico que quiera curar realmente, atendiendo a las causas inconscientes y emocionales de la enfermedad, ya que éstas se encuentran soterradas en profundidades desde las que llegan a la superficie señales muy débiles incluso para el observador más sensible y experimentado. Eso hace del tratamiento de la hipertensión una tarea que requiere mucha paciencia, en la que la corrección de hábitos de comida y la práctica regular de un ejercicio suave y mantenido ocupan al principio del proceso curativo un lugar muy destacado.
Poco a poco, sin la distorsión que implican los hábitos tóxicos, las tracciones a las que nos somete la vida irán haciendo evidente los nudos con los que se ha ido tejiendo la enfermedad y que permanecen disimilados bajo el dibujo de la alfombra.

TRATAMIENTO HIGIENICO:

• Es necesario, en primer lugar, reducir todo aquello que nos produzca estrés. Podemos ayudarnos de técnicas de relajación, sobre todo si la persona es nerviosa o ansiosa como el yoga, el tai-chi, meditación diaria, escuchar música relajante al terminar la jornada, un paseo por la playa cada día o recurrir a la sofrología o al entrenamiento autógeno.
• Siempre evitar el estreñimiento, puede ser la causa, pero si lo es, siempre va a mejorar la hipertensión.
• Hacer ejercicio regular. La práctica constante de un ejercicio suave y moderado realizado con precaución reduce los niveles de tensión arterial y la frecuencia cardiaca, aumenta la capacidad de contracción del corazón, la irrigación de músculo cardiaco, favorece la oxigenación de los tejidos, contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”) y aumenta la actividad física aeróbica. El ejercicio ayuda a mover tanto la sangre como el corazón y, de esta manera, se consigue una mejor adaptación y una mayor elasticidad de las arterias y venas. Sin embargo, el ejercicio intenso no está recomendado en casos de crisis hipertensiva, por lo que debe reservarse para los momentos en que no hay problemas de subidas en la presión arterial. No se puede hacer ejercicio fuerte., pues hay riesgo de infarto. Si la persona es sedentaria más le subirá la presión y con el tiempo estará peor porque las arterias pierden elasticidad.
Lo ideal es practicar unos 30 minutos diarios, y los deportes más recomendados son: caminar, natación, tenis, golf; descartando los deportes demasiado vigorosos que incluso pueden llegar a subir la presión.
• Controlar los biorritmos del sueño.- Dormir de forma natural y descansar bien por la noche (8 horas). Lo normal es de 10 de la noche a 6 de la mañana. Es mejor irse a dormir una hora antes de media noche.
• Disminuir el nivel de estrés.
• Eliminar el tabaco. Evitar estimulante como el café y el té. Y no tomar plantas que aumenten la tensión.

DECALOGO PARA PREVENIR LA HIPERTENSION.

1. Tomar una vez al mes la presión sanguínea.
2. En caso de niveles altos, confirmar con mediciones semanales si se trata de hipertensión o es sólo circunstancial.
3. Someterse a un exhaustivo control médico si se diagnostican valores altos de presión sanguínea para valorar el estado de salud arterial.
4. No infravalorar ningún síntoma relacionado con la hipertensión: dolor de cabeza, molestias visuales, vértigo, dificultad de memoria y concentración...
5. Practicar a diario algún tipo de ejercicio físico. Lo importante es la constancia no la intensidad, que no conviene.
6. Evitar el tabaco y el estrés. Practicar alguna técnica de relajación como el yoga o la meditación.
7. Controlar el nivel de grasas en sangre, sobre todo los niveles de colesterol total y triglicéridos (que deben ser inferiores a 200 mg/dl en ambos casos) .
8. Reducir el consumo de sal y grasas saturadas (carne, huevos y productos lácteos).
9. Asegurarse la toma de los oligoelementos – magnesio y potasio sobre todo- si es necesario con suplementos dietéticos.
10. La hipertensión siempre necesita un tratamiento. La medicina naturista proponer remedios homeopáticos, fitoterapéuticos y nutricionales para equilibrar la presión.

TERAPIAS MANUALES

 En reflexología podal se deben buscar los puntos reactivos, que ayudan a la reorganización del organismo.
 Masaje, porque activa la circulación y es vasodilatador.

FITOTERAPIA

La terapia sintomática de la hipertensión arterial de causa desconocida recurre a tratamientos vasodilatadores, mientras que en la “hipertensión” secundaria se hace necesario un tratamiento específico de la enfermedad causante.

Son muchas las plantas que ejercen una acción vasodilatadora, gracias a diversos principios activos. Los trabajos experimentales de los últimos años demuestran su eficacia y la gran seguridad en su empleo, siendo de primera línea terapéutica en las hipertensiones no graves.

Su mecanismo de acción se debe a un mecanismo denominado central o de tipo nervioso, por actuar sobre el centro regulador cerebral de la tensión arterial, o a un mecanismo periférico por actuar directamente sobre la musculatura de la pared de los vasos produciendo relajación.

 Plantas vasodilatadoras: relajan la musculatura lisa de la pared de las arterias, por lo que tienen un efecto vasodilatador, produciendo una menor resistencia al flujo de sangre y por ello disminución de la presión arterial. Tenemos por ejemplo, el Espino Blanco, Olivo, Árnica, Ajo, Agrimonia, Bolsa de Pastor, Grosellero Negro, Mejorana Muérdago, Tilo (corteza)... De entre ellas cabe destacar.

Olivo: Se utilizan terapéuticamente sus hojas (del olivo común, y mejor del asilvestrado o acebuche) , que entre muchas sustancias activas contienen un glucósido iridoide (Oleuropeósido), que le confiere propiedades vasodilatadoras, antiespasmódicas y antirrítmicas cardiacas, que se ve reforzado por otros componentes como la olivina, los pigmentos flavónicos, la enteolina... siendo por ello un buen hipotensor. Además tiene propiedades diuréticas y antiarterioescleróticas, que potencian esta acción hipotensora. Las hojas de olivo contienen oleoeuropeína, una sustancia que logra reducir la presión arterial al actuar como un potente vasodilatador periférico. Además, cuida el corazón debido a su acción antiarrítmica y es diurética (ayudando a evitar la retención de líquidos). Puede tomarse de una a tres tazas diarias de esta infusión. Se prepara con una cucharada sopera de hojas frescas de olivo por taza de agua caliente, dejando reposar unos minutos. También puede tomarse en extracto seco.

Muérdago: Se le reconoce una actividad hipotensora por actúa sobre el centro vasomotor cerebral, y también diurética y sedante, debido principalmente a los Viscoles A y B que contiene. Se debe usar en dosis bajas, ya que puede producir enlentecimiento cardíaco. No hay que consumir las bayas, pues son tóxicas

Espino blanco: Regula y activa el corazón, reforzándolo y ralentizando sus contracciones. Además es vasodilatador de las arterias que irrigan el corazón (coronarias). Tiene un efecto sedante del sistema nervioso central y antiespasmódico, que lo hacen particularmente interesante en hipertensiones de causa nerviosa.

 Plantas antiateromatosas.

El ateroma es un depósito en las pared de los vasos arteriales de sustancias grasas junto con plaquetas y fibrina. Produce, por un lado, una disminución del calibre de la arteria, y con ello una reducción del flujo de sangre que pasa a través suyo, y por otro lado, al formar depósitos en placas, produce una rigidez de los vasos, disminuyendo su elasticidad. Estos dos factores inciden sobre desórdenes vasculares causantes de hipertensión, angina de pecho, déficit de irrigación periférica (denominado claudicación intermitente), deterioro cerebral y embolias por liberación de una parte del ateroma que va a taponar un vaso de calibre menor a su tamaño e impide el paso de sangre.

Actualmente se sabe que la hipertensión produce una mayor disposición a formar ateromas, pero visto por otro lado, la ateromatosis, al disminuir la elasticidad de los vasos aumenta el nivel de hipertensión.

Tenemos plantas con actividad antiateromatosa como Ajo, Ortiga verde, Alcachofera, Castaño de indias, Ginseng, Harpagofito, Alholva.

Ajo : Se utiliza el bulbo. Contiene fructosanos, de marcada acción diurética, ácidos orgánicos, vitaminas, sustancias hormonales y oligoelementos. Todo ello le confiere interesantes acciones a nivel cardiovascular, como es su efecto antiateromatoso, reductor del colesterol, y al evitar el acúmulo de plaquetas es útil en la prevención de las trombosis. Tiene un efecto vasodilatador y se utiliza para prevenir procesos de degeneración cerebral por falta de circulación en personas de edad o que sufren un deterioro precoz. Se está estudiando su papel en terapia inmunológica y antitumoral. Además tienen actividad antiséptica y expectorante interesante para el tratamiento y la prevención de las enfermedades invernales.

 Plantas diuréticas: A las plantas de actividad hipotensora se asocian frecuentemente las diuréticas, que provocan una eliminación de agua, sodio y metabólicos de desecho.

Entre los diuréticos empleados destacamos Cola de Caballo, Pilosella, Ortosifón, Abedul, Alcachofa, Grosellero Negro, Fresno, Ulmaria, Fumaria, Estigmas de maíz, Abedul.

Cola de caballo: Es un diurético por excelencia. Colabora en aquellos casos en los que la hipertensión está asociada a un componente de retención de líquidos y a la consecuente elevación de la tensión arterial, con la particularidad de que compensa determinadas pérdidas de minerales que pudieran darse al incrementar la función del riñón.

Otras asociaciones empleadas:

 Plantas con acción sedante y antiespasmódica, como Pasiflora, Tila, Espino Blanco, Valeriana, Azahar, Mejorana, Amapola.
 Para casos de exceso de colesterol y alteraciones hepáticas se pueden asociar plantas que aumentan y protegen la función renal, como Alcachofa, Diente de León, Fumaria, Cardo Mariano.
 Digestivas: Mejorana, Hinojo, Anís, Melisa, Hierba Luisa.
 Circulatoria vascular: GINKO BILOBA y Mirtilo.
 Tónicos venosos: meliloto (sedante, reduce la coagulación sanguínea y estimula la elasticidad venosa); Arándano o mirtilo.
 Sedantes y relajantes musculares: loto y tilo. (brácteas y flores del tilo)

• El Té verde tiene una potente acción hipotensora. Sus catequinas son capaces de inhibir la acción de una enzima llamada ACE que ejerce como vasocontrictora vascular, una de las causas de la hipertensión. Pero además el té verde es en sí mismo un tónico saludable. De hecho, el poder antioxidante de sus catequinas es 20 veces más eficaz que la vitamina E y puede ser útil para los diabéticos, ya que ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre.

MEZCLAS

1ª FASE:

 Olivo y Muérdago para bajar la tensión. El Muérdago mejor darlo en comprimidos porque en tisanas tiene mal sabor.
 Cola de Caballo por ser diurético.
 Pasiflora y Tilo, por su efecto sedante.
 Mejorana, es digestiva y da buen sabor a las tisanas.

2ª FASE: Quitar el Muérdago y seguir con el resto.

3ª FASE: Gingko Biloba y Espino blanco. Si tuviera problemas nerviosos se añadiría Tilo y/o Pasiflora.
EL REGALIZ ESTÁ CONTRAINDICADO.

EJEMPLO DE FORMULACIÓN:

Infusiones antihipertensivas en general (planta seca troceada):
• Vinca minor 30% + Olivo 30% + Muérdago 20% + Espino blanco 20%
• Olivo 35% + Espino Blanco 10% + Frángula 10% + Pasiflora 10% + Ortosifón 10% + Valeriana 10% + Fumaria 10% + Hinojo 5%

Infusión para el colesterol y la arterioesclerosis :
• Bolsa de Pastor (plta) 25% + Espino Blanco (plta) 25% + Consuelda (raíz) 20% + Milenrama (sumid.) 20% + Muérdago (plta) 10%.
• Abedul 30% + Harpagofito 30% + Alcachofa 20% + Ortosifón 20%
Infusión para la hipertensión asociada a retención de líquidos
• Olivo 30% + Espino Blanco 30% + Abedul 20% + Ortosofón 20%

Infusión para la hipertensión asociada a estados nerviosos
• Olivo 35% + Espino Blanco 20% + Pasiflora 15% +Ortosifón 10% + Valeriana 15% + Hinojo 5%

Infusión para la hipertensión asociada a congestión hepática
• Espino Blanco 25% +Alcachofa 30% + Pilosella 15% + Diente de León 30%

La posología de las infusiones es de una cucharada sopera colmada de la mezcla de las plantas, en una taza de agua sometida a ebullición, dejándola reposar durante 10 minutos. Se administra tres veces al día, preferentemente después de las comidas.

HIDROTERAPIA

Podemos distinguir 3 fases: 1º fase: Tratamiento sintomático
2ª fase : de Estabilización
3ª fase: de mantenimiento.

1ª FASE: Empezar con Baños a temperatura ascendente. Ir ascendiendo hasta alcanzar una temperatura entre 35º-38º. No hasta 42º porque puede producir una vaso constricción pues una temperatura muy fría o muy caliente va a hacer el mismo efecto, va a haber un bloqueo... una vasoconstricción). Un ligero calor es el que dilata y esa elasticidad va a desbloquear esas arterias. Tampoco aplicar un baño completo, como mucho sólo de medio cuerpo. Nunca un baño de cuerpo completo porque está contraindicado. También se pueden aplicar envolturas calientes para producir calor (envoltura abdominal y lumbar caliente). Se pueden dar baños de pies a temperatura ascendente siempre que no haya fiebre ni várices.

2ª FASE: Entrenamiento cardiovascular, mediante baños de brazos fríos (pero no muy fríos). O baños alternos, lavados de medio cuerpo.

3º Fase: Hacer un tratamiento cardiovascular a nivel preventivo. Y lo más sencillo es que después de haberse duchado normalmente acabar la ducha rociándose breves segundos con agua fría.

SUPLEMENTOS DIETÉTICOS.

• Vitamina C con Bioflavonoides: actúan reforzando la pared de los vasos, impidiendo problemas hemorrágicos o alteraciones degenerativas de los mismos por la hipertensión. Tomar 1-2 gramos al día.
• Aceite de pescado: rico en ácidos grasos poliinsaturados que protegen la luz de los vasos del depósito de colesterol, y con ello de un factor agravante de la hipertensión, que es el exceso y el acúmulo vascular de colesterol. Se pueden dar 400 UI al día.
• Vitamina E: es el principal antioxidante que protege a las arterias de los procesos degenerativos por el aumento de presión. Además aumenta la actividad de ciertas plantas que actúan sobre la hipertensión.
• Ajo deshidratado en cápsulas o comprimidos: Es un buen antihipertensivo y anticolesterol. Se recomienda administrarlo sólo para dar las dosis adecuadas, y por ser aromático se suele administrar en las comidas. Como suplemento una perla de 500 a 1000 mg resulta de gran utilidad en la resistencia celular a la vasoconstricción arterial.
• También resulta eficaz la taurina, un aminoácido que ayuda a fortalecer el músculo cardiaco e incita la producción de betaendorfinas, que actúan como un opiáceo natural y ayudan a rebajar los niveles de presión sanguínea
• La coenzima Q-10 es capaz de reducir los niveles altos de tensión arterial, mientras que gracias a su poder antioxidante es capaz de reducir también los niveles altos de colesterol. Se recomienda tomar un suplemento de 20-60 mg dos o tres veces al día.

1ª Fase :

 Lo mejor es las PERLAS DE ACEITE DE AJO.
 ACEITE DE BORRAJA (también va bien el aceite de onagra en embarazadas). Mejora el estado de los vasos sanguíneos y de la circulación.
 VINAGRE DE MANZANA, rebajado con agua. Es un buen desintoxicador. Tomarlo en ayunas.
 Otros: Levadura de cerveza.

2ª Fase:

 Polen mezclado con dolomita.
 Jalea Real, va bien como coadyuvante no basta por si sola.
 Lecitina de soja, mejora la circulación y baja el colesterol.

BIOSALES DE SCHÜSSLER

• Calcarea Fluorica.- trabaja sobre la elasticidad de las venas, tejidos y en casos de alteración circulatoria como la hipertensión.
• Si hay un terreno ácido.............Natrum phosphoricum
• Silicea, como drenante de toxinas. Cuanto peor esté la persona más reactiva va a ser la respuesta (a veces no deseada).

OLIGOELEMENTOS

Hipertensión arterial labil: Corresponde a subidas momentáneas de la tensión arterial. Puede transformarse en HTA permanente y es lo que debemos evitar. Los oligoelementos catalizadores permiten controlar la hipertensión “esencial” del sujeto joven, de la mujer en menopausia, del sujeto con hipertiroidismo y de la persona ansiodepresiva.


 Tratamiento básico:

• Mn. 3 amp. semanales, durante 3 meses como mínimo. El manganeso, oligoelemento catalizador, permite evitar las oscilaciones tensionales y reducir las cifras, sístólica sobre todo, en un 50 % de los casos. El manganeso es un sedante nervioso y por diatesis en un II (hiporeactivo) y tiende a corregir distonías. Si a un joven le damos manganeso, es porque hay que suavizarle un poco su diatesis.

• Mn-Co 3-7 amp. por semana durante 3 meses. En los sujetos distónicos o espasmofílicos y/o en la HTA . Mn-Co: El manganeso como base y el cobalto como sintomático..
El Cobalto es opcional, suelto no soluciona el problema, sólo los síntomas por eso hay que dárselo junto (Mn-Co) a una persona madura o de edad avanzada. En menopausia Mn-Co como refuerzo de su terreno y más sintomáticamente P 1 amp. diaria durante 2 a 3 meses. Para controlar (con el manganeso-cobalto) los síntomas debidos a la espasmofilia o en la HTA esencial de hipertiroidismo. O si tiene muchos altibajos o falta de estabilidad

 Complementarios:

• Co 1-3 amp diarias durante el tiempo necesario. El cobalto es hipotensor y vasodilatador. Se da en caso de vértigos, acuferos y/o parestesias concomitantes. Por su acción reguladora sobre el sistema nervioso simpático.
• Cu-Au-Ag 1 dosis diaria durante 2-3 meses - para controlar la ansiodepresión de los sujetos con astenia global, permanente.
• I 3 amp. semanales durante 2-3 meses. En los pacientes con hipertiroidismo, completa la acción del manganeso y del fósforo.
• Li 1-3 amp. diarias el tiempo necesario para controlar los trastornos comportamentales de tipo nerviosismo, trastornos emocionales, irritabilidad, si tiene mucho cuadro de ansiedad
• Mg 1 amp. diaria durante 1 a 2 meses. Refuerza la acción del manganeso-cobalto y del fósforo en los espasmofílicos. Para evitar vasoconsticción
• Zn-Cu 3-7 amp./semana durante 1 a 3 meses. Si los brotes de hipertensión van ligados al estrés, en sujetos con cierta impotencia funcional; en caso de sujetos con disregulación glicémica daremos preferentemente el complejo sinérgico Zn-Ni-Co

Hipertensión arterial en jóvenes:
Oligoelementos principales: Mn ......... 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
P............. 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Oligoelementos complementarios:
• Como simpaticolítico: Co 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana

Hipertensión arterial durante la menopausia
Oligoelementos principales: Mn .............. 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Mn-Co......... 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
P .................. 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Oligoelementos complementarios:
• Nerviosismo o trastornos emocionales: Li 2 a 6 ampollas diarias
• Retención de líquidos : K

HOMEOPATIA

Existen diversos remedios homeopáticos para tratar la hipertensión en función de la personalidad y las circunstancias de cada paciente. Pero debe ser el médico quien elija el más adecuado.

Tipos homeopáticos THUJA BARITA CARBONICA GELSEMIUM SULPHUR CALCAREA CARBONICA ARGENTUM NITRICUM

Rasgos físicos Piel muy grasa, verrugas
Endurecimiento, rigidez
temblor, inquietud
congestivo, rojo
obesidad
diarrea,
vértigo

Rasgos psíquicos

Sentimiento de culpa
Comportamiento infantil
miedo a perder el control
egoísta, indiferente

temeroso,
Impresionable

Impulsivo
Extrovertido
Cuándo puede
Estar indicado
Después de tratamientos supresivos
senilidad precoz
exámenes, oposiciones
intoxicado
cambios, menarquia, menopausia
aumento de la presión ambiental

Actitud del paciente
Ocultamiento
Repetición de hábitos
muy nervioso
teorizador
lento,
cerebral
Apurado,
Compulsivo

Causas encubiertas

El aumento de la tensión arterial forma parte de los mecanismos defensivos que el cuerpo pone en marcha cuando nos sentimos amenazados, sea por una imagen, un sonido o una sensación más difusa que interpretamos como potencialmente dañina. El que obtengamos el máximo rendimiento de la musculatura y del intelecto para la defensa o la huida exige que el sistema suba la presión al máximo y se movilicen todos nuestros recursos. Una vez pasada la alarma, el agua vuelve a su cauce. Esta reacción natural es indispensable para sobrevivir en cualquier circunstancia. Pero cuando la amenaza no es algo concreto y puntual, sino una cuestión más compleja que nos mantiene en tensión permanente, la presión arterial puede no volver a la normalidad.

• Estrés ambiental

El oído es el sentido que nos mantiene en una conexión más constante con el medio, el centinela que nunca duerme ni tiene la posibilidad de cerrar la puerta a las sensaciones que viajan con el aire. Los ruidos ambientales mantenidos, las sirenas, los frenazos, los timbres, los motores son señales de los titanes que nos rodean, sobrehumanos, amenazantes en la fragua de los metales. Provocan un constante estado de alarma al que también nos adaptamos, pues acabamos por no ser conscientes de todos esos ruidos, banda sonora de una película de terror en la que participamos como involuntarios personajes.

El fragor de la “aldea” moderna hace que gastemos en calderilla nuestro capital defensivo, provocando el agotamiento nervioso, y en la persona predispuesta hipertensión arterial. Kalium phosphoricum es un medicamento homeopático indicado en estas situaciones. Permite aliviar esos estados en los que se agota la capacidad de respuesta por un estrés mantenido demasiado tiempo. Este remedio será curativo de la hipertensión cuando se presenta asociado a la fatiga crónica.

• El miedo a perder el control

Este es otro de los principales agentes que pueden causar hipertensión. A veces intentamos controlarnos para que un aspecto amenazante de nuestro interior no se muestre, o bien creemos que debemos controlar nuestro entorno para que su “desorden” nos alcance. En ambos casos la amenaza es el caos, venga desde el interior o desde el exterior.

En el caso del Gelsemium, la agitación, incluso el temblor son la expresión externa del miedo a perder el autocontrol. Se puede manifestar de forma aguda en crisis de pánico o de forma más mantenida provocando un aumento de la tensión arterial, como expresión de la vigilancia constante sobre el enemigo interno en realidad inexistente.

• Agresividad contenida

Otra amenaza interna es la propia agresividad, tan difícil de gestionar, sobre la que hemos recibido una formación frecuentemente hipócrita, negándola y ejerciéndola al mismo tiempo. La agresividad no expresada es energía contenida que presiona por salir y se transforma en amenaza. Argentum nitricum es un remedio eficaz en esas situaciones en que la agresividad ya no es vivida como tal, pues el paciente siente la amenaza en forma de angustia. Si esa energía no encuentra salida – generalmente a través del tubo digestivo en forma de úlcera de estómago o de una colitis ulcerosa – favorece estados hipertensivos que en Argentum nitricum suelen acompañarse de vómitos.

La falta de expresión de la agresividad da lugar a situaciones patológicas muy variadas que pueden acompañarse de hipertensión. En el caso de Staphisagria se trata de una persona con una alta estima de sí misma, muy digna y con gran sentido del honor, situación ideal para sentirse herido, ofenderse fácilmente y acumular un gran potencial agresivo que la propia imagen de uno mismo o la circunstancia externa impide manifestar en el momento o con quien lo provoca. A duras penas la violencia es mantenida en el interior y no es raro que rebrote de forma desproporcionada y fuera de contexto, con la consiguiente alarma de los que lo rodean y de él mismo. El desequilibrio que esta ofensa provoca suele acompañarse de dolor de cabeza intenso y a menudo hipertensión.

• Sentimiento de culpa

Entre las amenazas que interiorizamos, el sentimiento de culpa anima uno de los fantasmas internos más terroríficos. El sentimiento de haber transgredido sin saber bien qué norma forma el núcleo de muchas patologías. Aquí la hipertensión suele formar parte del cortejo de síntomas que encubren y al mismo tiempo ponen de manifiesto la horrible sensación de que cualquier castigo puede venir y será merecido.

En el caso de Thuja la sensación de tener dentro algo rechazable obliga al ocultamiento, tanto en la actitud social, generando un falso personaje al gusto de los demás, como en lo biológico, intentando esconder todo lo que el cuerpo pueda manifestar de desagradable. Esa exigencia constante de atención para que no afloje lo que se imagina merecedor de castigo no es raro que genere estados de hipertensión con un fuerte componente obsesivo.

En los casos de Aurum la culpa lleva a la desesperación y el paciente siente que ha perdido la posibilidad de ser querido para siempre. Si esta patología no se expresa a nivel físico genera uno de los estados depresivos más graves, de los que llevan al suicidio. Y si se manifiesta en el cuerpo lo hace en enfermedades cardiovasculares graves pero no tan dolorosas como las del alma.

• Vulnerabilidad y dificultad de adaptación.

El miedo nos pone rígidos, ¿quién se siente más vulnerable que un niño?. Sobre todo cuando ya no es un niño lo que los demás ven. La exigencia del medio es como para cualquier otro, pero la persona se sigue sintiendo tan pequeña y vulnerable como cuando tenía cinco años. Barita carbonica es el remedio de la hipertensión del anciano que vive su segunda infancia, se muestra apocado y lloroso, necesitado de protección y guía, poniendo de manifiesto en sus arterias endurecidas y mineralizadas en exceso su falta de capacidad para adaptarse a los cambios. Barita mejorará la circulación cerebral y facilitará también una mayor flexibilidad a nivel general, y por supuesto en las arterias.

La hipertensión, como cualquier signo de enfermedad se ha de tratar de entender dentro de la vida de cada persona como un trazo más de los que componen su totalidad. En este cuadro compuesto por los rasgos físicos y psicoemocionales, los síntomas adquieren significado y una vez comprendido el mensaje que aportan pueden ser eliminados desde el núcleo donde se originan, con el remedio adecuado, sin el riesgo de provocar otros síntomas o impulsar la enfermedad hacia planos más profundos y más sutiles, siempre más difíciles de tratar.

• Hipertensión tras la menopausia:

Al desaparecer las reglas, la mujer se parece un poco más al hombre también en la enfermedad y la hipertensión – rara en la mujer menstruante- se hace más frecuente tras la menopausia.

Muchas cosas cambian en esta fase de la vida de la mujer, en la que las hormonas y las emociones se arremolinan como tormentas de verano, con cambios súbitos e inesperados. Como en todos los cambios de época, se tiende a hacer balance y se toma conciencia del paso del tiempo. El futuro, incierto de por sí, se presenta más amenazante y, de forma instintiva, surge un intento de agarrarse al pasado ante el vértigo del cambio. Diferentes remedios homeopáticos pueden ayudar

a) En los casos de Natrum muriaticum la hipertensión puede expresar la rabia y el resentimiento por sentirse malquerida. Con el recuerdo del desamor y la continua vuelta al pasado la mujer se siente desgraciada.
b) Para Calcarea carbonica la raíz de la enfermedad surge del miedo al futuro que le producen todos los cambios. Para ella, la falsa solución pasa por adquisición, la acumulación de objetos que le dan seguridad. Pero esa necesidad de protección también se manifestará en la acumulación de líquidos y grasas y en un exceso de tensión arterial, síntoma del intento fallido de resolver el miedo que subyace en esas acumulaciones.
c) El conflicto de Lachesis se asocia a una sexualidad no vivida y la necesidad de confirmar la femineidad mediante la seducción. Se acompaña de intolerancia a cuanto signifique atadura o límites y se manifiesta con sofocos y locuacidad.


VITAMINAS Y MINERALES

Vitaminas
• B1 .- Si es nervioso, para el sistema nervioso y cardioascular.
• Complejo de Vitaminas B en general........ Levadura de cerveza.
• Por medio de la alimentación..... aceites vegetales: de germen de trigo, de onagra, de borraja, de ajo, de salmón.
 Semillas vegetales: pepitas de uva.
 Vitaminas antioxidantes...........Vitaminas : A, C y E
 Vitamina D

Minerales
• El más importante es el magnesio, un mineral básico para muchas enzimas y membranas celulares permeables al sodio y al calcio – minerales hipertensores -, que ayuda a reducir la vasoconstricción causada por agentes propios del organismo como la serotonina, las prostaglandinas o las catecolaminas. Buenas fuentes de magnesio son el cacao, los frutos secos, las semillas de girasol o de sésamo y la soja. Pero además de estos alimentos puntuales, es importante tomar cereales integrales, frutas y verduras frescas, cuyo contenido en magnesio – al igual que sucede con otros minerales y vitaminas – es muy superior al de los alimentos refinados. Si es necesario, puede tomarse un suplemento de quelato de magnesio de 200 mg dos veces al día. El Magnesio asociado con el calcio, porque tienen muy buena sinergia....Dolomita.

• Potasio. Consumir alimentos ricos en potasio también ayuda a compensar un exceso de sal en la dieta (mientras que una deficiencia de este mineral puede aumentar el efecto hipertensor del sodio). Una dieta rica en verduras (de hoja verde y patatas), frutas (plátanos y cítricos) y alimentos integrales (semillas de girasol) garantizan un aporte adecuado que, si es necesario, puede incrementarse con un suplemento de 200 mg al día.
Son alimentos ricos en potasio y bajos en sodio (mientras no se les añada sal): arroz integral, copos de avena, cereales integrales, mijo, germen de trigo, trigo sarraceno, muesli, levadura de cerveza, aguacate, todas las frutas frescas, frutas secas (menos las pasas con pepitas), frutos secos y oleaginosos (los altramuces no), todas las verduras y hortalizas frescas (excepto apio, hinojo, remolacha y zanahoria), todas las legumbres, setas.
• Yodo (con algas)
• Selenio, mejora la oxigenación de los tejidos (“Selenio ACE” de Sabinco)
• Germanio, también mejora la oxigenación de los tejidos.
• Zinc y potasio, siempre que la persona esté sometida a cortisonas, diuréticos.. es aconsejable tomar zinc y potasio porque agotan la función adrenal y restan energía y el zinc y el potasio recuperan esta función.
• Azufre, es muy depurativo, desintoxica e hígado y se busca un refuerzo de estos órganos.



DIETÉTICA
 Mantener el peso sobre unos márgenes adecuados, ya que se sabe que las personas obesas tienen por ello más riesgo de alteraciones cardiacas y de hipertensión
 Semiayunos controlados (comiendo menos). El alimento más perjudicial es el consumo de proteínas.
 Consumir ácidos grasos esenciales (para fluidificar la sangre). Quitar ácidos grasos saturados y tomar más los insaturados. Evitar la ingesta de alimentos ricos en colesterol, como pueden ser huevos, crustáceos, hígado y carnes grasas y aumentar los alimentos ricos en grasas poliinsaturadas como soja, aceite de maíz, girasol... y aceites de pescado, con alto contenido en EPA y DHA, que proporcionalmente reducen el nivel de colesterol, y dentro de ellos incrementar los ácidos grasos esenciales. Hay que vigilar los lípidos, sobre todo el colesterol y las grasas saturadas presentes en los alimentos animales y algunos vegetales como el aceite de coco y de palma.

Debemos preferir una dieta en la que se reduzca el consumo de carnes y grasas animales, con poca sal, y predominio de los alimentos crudos o poco cocinados. Una dieta vegetariana no estricta, con inclusión ocasional de pescado, puede ser la más adecuada para regular la tensión arterial. Es decir, mantener una dieta pobre en sal y evitar los alimentos considerados “fuertes” (embutidos, fritos, cocidos)

 Mantener el equilibrio sodio-potasio. Disminuir la ingesta de Sodio (presente en la sal, enlatados en conserva, congelados), que provoca una mayor concentración de sales en el interior de los vasos sanguíneos, se produce una retención de líquidos y se sobrecarga el sistema vascular del organismo. Se debe por el contrario aumentar la ingesta de alimentos ricos en Potasio (frutas y verduras).

La primera medida habitual en caso de hipertensión es la supresión inmediata de sal en la dieta. En los últimos años se ha revisado la polémica del efecto hipertensor de la sal, basada en investigaciones que muestran que cuatro de cada diez hipertensos no logran reducir el nivel de presión arterial aunque reduzcan el consumo de sodio. Sin embargo, sigue siendo una buena medida reducir el consumo de sal, atendiendo a la retención de agua que provoca. Ese no sólo supone reducir la sal en sí- de tierra o marina – y sustituirla por hierbas aromáticas o sal de sésamo, sino también evitar los alimentos preparados con sal como las conservas, los salazones, los embutidos o los ahumados. De nada sirve no salar el agua de cocción de la verdura si “picamos” cuatro o cinco olivas en el aperitivo, ya que éstas esconden una alarmante cantidad de sal. Lo mismo sucede con otros alimentos que “ocultan” importantes cantidades de sodio. Sin ir más lejos, un tazón de copos de maíz contiene tanto sodio como una bolsa de patatas fritas envasadas.

 Debemos controlar los alimentos ricos en tiramina, un neurotransmisor de efecto hipotensor, que se encuentra en los quesos curados y la salsa de soja, por ejemplo.


Tomar libremente: yogures descremados, quesos frescos (Villalón, Burgos), todo tipo de verduras: judías verdes, espinacas, acelgas, borrajas. Condimentos: limón, especias y hierbas aromáticas.

Tomar moderadamente : huevo (limitados a 3 por semana como máximo); pan (máximo 100 g al día, preferentemente integral: pastas (espaguetis, macarrones etc.) limitados a 2 veces por semana; arroz o legumbres: 2 veces por semana, y siempre integrales; Aceite o margarina vegetal: reduce su consumo a 15-20 g. al día.

• Caldo anti-hipertensión. : 1 diente de ajo grande + 1 cebolla + 120 g de apio + 240 g de zanahorias + 30 g de cebollines. Se toma tres veces por semana como única cena. No se le pone sal.

Alimentos curativos: Ajo, cebolla, limón, granada, aceite de oliva virgen extra, aceites vírgenes (girasol, maíz, pepita de uva, germen de trigo, borraja) como antioxidantes, lecitina de soja, frutas ricas en vitamina C (fresas, kiwis, naranjas), alimentos con alto contenido en magnesio, salvado

Alimentos recomendables: ensalada, puerros, calabacines, pimientos, diente de león, acelgas, guisantes, pepino, zanahorias crudas, caldos vegetales naturales, pan integral, nueces, almendras (crudas), yogur, kefir, requesón, pera, col (cruda en ensaladas o jugos), alcachofas, cardo, setas, patatas con su piel, apio, cereales integrales (avena, arroz), frutas frescas, miel, polen, pescado, manzanas con piel, berengenas (no fritas), soja, germinados, pipas de girasol (crudas, sin sal), guindillas, ciruelas, caldos depurativos (de cebolla, calabaza, apio) son ricos en proteínas, Aceite de pescado. cereales: arroz (hipotensor), centeno (fluidifica las venas), mango, cebolla (reguladora), ajo, algas (Kombu, arame), tomates crudos

Alimentos prohibidos/desaconsejados: carne de cerdo, grasas animales, conservas, embutidos, mariscos, fiambres, chocolate, cacao, café, alcohol, tabaco, fritos, sal (tanto sal de apio, de ajo o de cebolla) como sal común o sucedáneos; azúcar refinado, harinas refinadas, quesos grasos, lácteos (excepto descremados), reducir huevos y lentejas, olivas, Pickles, apio, mostaza y salsa de soja, glutamato y potenciadores de sabor.

Alimentos con un alto contenido en sodio y por tanto desaconsejados: sopas de sobre, cubitos (avecrem y similares), queso en general (excepto el queso sin sal), clara de huevo, mahonesa, mantequilla salada, margarina, matequilla de cachuete, todos los mariscos, bacalao, conservas y enlatados (incluso vegetales), embutidos y fiambres, cereales tipo desayuno (corn flakes, etc), algunas aguas minerales, visceras, lengua, Corned beef, pato, flanes, jamón, extracto de carne, pan de todo tipo (excepto sin sal), galletas, chocolate, aceitunas, uvas pasas con pepita, altramuces, apio, col fermentada, mostaza, patatas fritas, aperitivos, snacks, , pepinillos, encurtidos y similares, jugo de remolacha, tomate concentrado, frutos secos con sal, sal de frutas, pasteles, confituras y mermeladas, bicarbonato sódico


ZUMOTERAPIA

Para tensión alta: 25 ml de ajo (o 1 diente de ajo) mezclados con 200 cc de zanahoria
Para la retención de líquidos: 175 ml de alcachofa; 175 ml de espárragos; 450 ml de apio; 225 ml de pepino y 225 ml de apio. 550 ml. de calabaza o calabacín.
• El limón y la pera fluidifican. La piña, papaya, alfalfa... normalizan la tensión arterial. Es aconsejable unir uno de origen vegetal con un cítrico. Zumo de uva.

También se pueden tomar cualquiera de los zumos siguientes.
2 zanahorias; perejil
• 1 zanahoria; 2 remolachas; 1 pepino.
• 3 rodajas de piña.
• 550 gr. de papaya
• 275 gr. de alfalfa y 3 zanahorias
• 3 naranjas.


PRODUCTOS COMERCIALES

 Perlas de ajo, marca KYOLIC (Sabinco): ajo orgánico en polvo.
 SORIA NATURAL: Natusor 6 Tensión A (Olivo, Abedul, Espino blanco), añadiendo 15 gotas en cada toma de composor 9 – Crataegus complex (espino blanco, Olivo, Muérdago).
 BELLSOLÁ: HPT-22 HIPERSOL: Estigmas de maíz (20%), Grama raíz (20 %), Gayuba (10%), Muérdago (20%), Ortiga blanca (10%), Cola de caballo (20%). Viene en bote para tisana y en comprimidos.
 ELADIET: EXTRACTO COMPUESTO Nº 6 TEN: Olivo (39%), Muérdago (22%), Espino blanco (22%), Ajo (17%)
 PHYTOVIT-WINTER: PLANTA + 1 (Ajo, Espino blanco, Cardiaca)
 EL GRANERO: AJOGRAN COMPLEX ( Aceite de Espino blanco macerado, aceite de muérdago macerado, aceite de ajo macerado). 90 perlas.
 SABINCO: Selenium + ACE.

2 comentarios:

  1. Enhorabuena, es el artículo más completo que he leído sobre la hipertensión.
    Gracias

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  2. Muy bien el articulo!
    Haber si me puedes responder una preguntita....
    Una mujer con hipertension controlada con Enalapril puede tomar sales de schüsler Con efecto diuretico ?
    Gracias

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